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Como sabéis, suelo dar charlas en guarderías de la zona para asesorar a padres interesados en hábitos de vida y alimentación saludable para los más pequeños.
Ayer impartí una de ellas y os voy a resumir lo que más les interesó y sorprendió esta vez. Hay muchos más, pero no nos daría para sólo un día…

Os recuerdo:

– Importancia de las cinco comidas, es mejor hacer más comidas y más ligeras que pocas y muy abundantes. Y siempre a las mismas horas.

– Beber agua de calidad y no sustituirla por batidos y zumos, no es lo mismo!

– Si hacen malas digestiones o no les sienta bien, se pueden controlar los lácteos o incluso suprimirlos. No pasa nada, el calcio se encuentra en muchos elementos de nuestra alimentación, no van a tener déficit nutricionales, en la col, quinoa… podemos sustituir las leches de vaca por leches vegetales y las hay adaptadas específicas para bebés.

– Para que los niños estén fuertes y sanos no hace falta usar ciertos lácteos probióticos de una famosa marca alimentaria, haciendo una alimentación variada y equilibrada, priorizando en verduras y frutas frescas…

– Es importante controlar la forma de cocción, como antiguamente, a bajas temperaturas, es como más van a conservar los alimentos sus nutrientes.

– Tomar verduras y frutas de temporada, de la mejor calidad posible.

– No tenerle miedo a la masticación, es un proceso natural al que se van a ir adaptando poco a poco. Iremos aumentando el tamaño y cambiando la forma de los platos de una forma gradual.

– ¡Cuidado con el pan! Para mantener una buena salud digestiva hay que tomar panes de calidad, con ingredientes de calidad y fermentación adecuada. Huir de panes congelados, los de panadería de toda la vida. Aunque sean más caros, vuestra salud y la de vuestros hijos merece la pena. Si pueden ser integrales, todavía mejor.

– No acostumbrar a los niños al picoteo, el sistema digestivo necesita descansar para funcionar de forma adecuada.

– Ser cuidadosos y coherentes en las posturas, no tenerles miedos a los niños y sus rabietas, tanto en las comidas como en las pautas de vida.

– Usar sal marina de calidad, no refinadas ni iodadas, en pequeña cantidad.

– No introducir alimentos antes de tiempo, el aparato digestivo de los peques está desarrollándose y necesita tiempo para ir adaptándose y poder digerirlos. No hay que tener prisa para adaptar la dieta alimenticia similar a la de los adultos.

– Dejar que prueben la comida de los mayores, variar las texturas y sabores introduciendo nuevas experiencias.

– Lo más importante, dar ejemplo, si ven que nosotros tomamos frutas y verduras ellos lo tomarán, lo verán como algo normal y lógico.

Más o menos, estos fueron puntos que tratamos y que preocupaban a mamis.

Si tenéis cualquier otra duda, ya sabéis dónde encontrarme.